miércoles 11 de julio de 2007

Una de precios raros

El otro día alguien me dijo que el verdadero valor de un objeto equivale al precio que la gente está dispuesta a pagar por ese objeto. Por ejemplo: la PS3 salió al mercado con un precio de 599 euros, y sus ventas han sido muy pobres. Sencillamente, la gente no estaba dispuesta a pagar ese dinero por una consola. Así que en Estados Unidos el precio ya ha sido rebajado, y se espera que muy pronto lo haga también en Europa. El nuevo precio será de 499 euros, y se espera que así las ventas se dupliquen.

El mercado ha corregido el valor de un objeto. Así de sencillo. Supongo que lo mismo pasa con cualquier otra cosa, sin embargo a veces se ven cosas muy raras, que normalmente pasan desapercibidas.

El otro día estaba en el Opencor de debajo de mi oficina buscando algo para desayunar, cuando me fijé en la gama de Donuts. Vi que tenían toda la variedad de los recientes Donuts Mini, y me dio por compararlos con los Donuts normales. Esto fue lo que vi:


  • Caja de Donuts blancos de toda la vida: 4 unidades con un peso de 192 gramos en total, por 1,80 euros. El precio por kilo de rosquilla es de 9,38 euros.
  • Caja de Donuts Mini blancos: 5 unidades con un peso de 110 gramos en total, por 1,95 euros. El precio por kilo de rosquilla es de 17,73 euros.


Exactamente el mismo producto, pero uno vendido a un precio muchísimo más caro que el otro. Y todo por la posibilidad de tener un donut un poco más pequeño, que haga que la gente no se sienta tan culpable por comerse un donut de los grandes entero.

Ahora pensemos. Si no quieres comerte un donut grande y prefieres comerte uno pequeño, es obvio que no te vas a comer toda la caja de 5 donuts pequeños, sino que te comerás uno. Con el resto una de dos: o los dejas para más tarde o los compartes. En ese caso podrás compartirlos con otras cuatro personas. Sin embargo, si compras una caja de donuts grandes puedes hacer una cosa: partirlos por la mitad. Así te salen ocho mitades, siendo el peso de cada una de las mitades de 24 gramos. El peso de un donut mini es de 22 gramos. Bastante parecido, y la ventaja es que en vez de 5 donuts mini tienes 8 mitades de donuts, que puedes compartirlos con aún más personas.

Conclusión: Panrico, la empresa que fabrica los Donuts, está haciendo su agosto ya que ha conseguido vender su producto a un precio muy superior al que se está vendiendo en el mercado, y los clientes lo compran sin pensar que están siendo timados, ya que pueden conseguir el mismo producto a un precio mucho menor simplemente cortando por la mitad los donuts de siempre.

A ver si nos fijamos un poco en lo que adquirimos, y pensamos si realmente estamos pagando un precio justo por ello. Yo dejé de desayunar en la calle porque me negaba a pagar un euro por café o colacao. Pero esto, claro, es sólo mi opinión.

viernes 6 de julio de 2007

Contra los vándalos en la Wikipedia

Hoy tenía uno de esos días melancólicos, en los que te da por recordar las cosas del pasado. Al final acabé visitando la Wikipedia para buscar información sobre un par de series: La vuelta al mundo de Willy Fog, y D'Artacán y los tres Mosqueperros.

Ambas constituyen la cumbre de BRB Internacional, una compañía española de animación. Fueron producidas a medias entre España y Japón (BRB sabía de quién rodearse), y traducidas a varios idiomas, como el inglés y japonés, siendo el español el idioma original de las mismas. Una cosa que casi nadie sabe es que ambas series tienen secuelas, segundas partes que no llegaron a ser tan conocidas como las primeras series, que nadie con más de 25 años puede dejar de recordar.

El caso es que estaba viendo los detalles de la serie de D'Artacán, y me encuentro que entre los directores japoneses de la serie se encuentra un tal Yamimoto Nokamina. Tardé varios segundos en darme cuenta, porque no me esperaba semejante chiste en un artículo de la Wikipedia. De hecho al principio pensaba que el director se llamaba así, y que la cosa podía ser una coincidencia. Pero algo me decía que no. Visité el artículo de D'Artacán en otros idiomas, y efectivamente. El director en realidad se llama Taku Sugiyama.

Procedí a su cambio, y luego le eché un vistazo al historial del artículo, para ver desde cuándo estaba eso ahí. Al final encontré que hacia el mes de junio de 2006 el artículo había sido víctima del vandalismo. Se habían introducido cambios en los nombres del personal de la serie para hacerlos más "divertidos". En el mes de agosto ya estaban cambiados, pero el nombre del director pasó desapercibido, porque suena bastante correcto incluso en japonés.

Un año ha podido ver ese vándalo su obra en la Wikipedia, pero ya se acabó. La Wikipedia es la obra de creación colectiva que más admiro. Es impresionante lo que se consigue con el esfuerzo de todos, es un compendio del saber global, y cuando digo global, me refiero al de cualquiera que escribe para aportar su grano de arena, y no al de unos cuantos estudiosos a los que les pagan por recopilar información y montar tochos enciclopédicos infumables.

Por supuesto, siempre habrá vándalos que estropeen las obras de los demás, gente que sólo busca hacer maldades y vanagloriarse de ello, pensando que así son mejores que nadie. Lo que me alivia es que a pesar de ello, la Wikipedia sigue adelante, creciendo cada día y superando recientemente el cuarto de millón de artículos. Lo cual indica que los vándalos son los de menos, que la inmensa mayoría de la gente prefiere satisfacer su ego haciendo que su saber sea compartido.

Y esto no es mi opinión. Es una verdad como un templo.

jueves 5 de julio de 2007

Contra las empresas que te hacen reclamar

Hoy he tenido que reclamar en dos sitios distintos.

En primer lugar he tenido que ir a Urende a reclamar la mala instalación de un aparato de aire acondicionado, que tiene mal el desagüe y está manchando la pared. Llevamos varias semanas y los técnicos no vienen, así que me he acercado a la tienda, he vuelto a reclamar, y les he dicho que la próxima vez que vaya pediré una hoja de reclamaciones (de hecho la intención era pedirla hoy, pero al final me he ablandado).

En segundo lugar, he visto que había llegado la factura de Telefónica y me ha dado por comprobarla. Nosotros dimos de alta el Trío con Internet e Imagenio. Se suponía que al dar de alta este producto tendríamos tarifa plana en las llamadas nacionales, pero he aquí que las llamadas hasta el 30 de mayo nos las han cobrado. Así que llamo y me confirman que, por algún motivo, la tarifa plana no la dieron de alta hasta más tarde. Así que me dicen que han puesto una reclamación, que en 10 días recibiré respuesta por escrito y que me devolverán el dinero.

El trasfondo tras el primer caso es que la tienda donde uno compra el aparato no tiene servicio técnico, y contratan los servicios de un tercero. Una vez que le "pasan la pelota" al servicio técnico, ellos se desentienden, cuando en realidad deberían estar todo el rato pendientes de que el aparato se instale correctamente, porque si no la hoja de reclamaciones va a ir para ellos. No les costaría ningún trabajo llamar al cliente y preguntar si está satisfecho con la instalación.

El trasfondo tras el segundo caso es el típico "si cuela, cuela". Parece mentira, pero el consumidor tiene que estar todo el tiempo con los ojos bien abiertos, porque en cualquier momento te pueden quitar unos pocos euros. Que uno siempre piensa que un par de euros no hacen daño a nadie, pero si multiplicamos eso por millones de abonados, salen unos beneficios de varios millones de euros cada mes. Y eso que las facturas de teléfono más o menos las controlamos, pero con otras como las del agua o la electricidad, no me quiero ni imaginar.

¿Por qué pasan estas cosas? No nos paran de decir que las empresas tienen cada vez más beneficios, cosa que no me extraña visto lo visto, mientras que por otro lado nos dicen que el español medio ha perdido poder económico dado que los precios han subido mucho más que los sueldos en los últimos años. Incluso hay quien dice que España está entre las 10 primeras potencias económicas del mundo. Sin embargo, yo lo único que percibo es un constante clima de insatisfacción. Clientes insatisfechos porque son tratados por personas insatisfechas y descontentas porque se sienten explotadas por las empresas que no paran de tener beneficios. Como todos, vamos.

Uno piensa que todas esas personas que se quejan por Internet son unos exagerados, o que nunca le va a pasar. Pero es todo lo contrario. Si nos pusiéramos a indagar en todos los euros que nos van quitando mes a mes las empresas de servicios, nos sorprenderíamos. Deberíamos aprender a quejarnos, a hacer valer nuestros derechos, a no dejar que nos timen. Y no parar hasta que se nos oiga.

Así va el país. Pero esto, claro, es sólo mi opinión.

martes 3 de julio de 2007

Contra los españoles en Eurovisión

No hace mucho que España nos volvió a dejar en las últimas posiciones en el festival de Eurovisión. No es que sea un gran aficionado, pero desde el año pasado he vuelto a recuperar la fe en dicho concurso. Sin embargo, lo que más me alucina es cuando termina el festival, y posteriormente empieza el debate sobre qué injustos han sido todos con España, y que el festival está amañado porque los países se votan entre sí y es todo politiqueo.

Pues bien, os diré una cosa. Si todo es politiqueo, explíquenme lo siguiente. El año pasado estaba seguro de que Lordi iba a ganar el festival desde mucho antes de que empezaran las votaciones, incluso antes de escuchar el resto de canciones. Si yo no entiendo nada de política, ¿cómo acerté el ganador? Es más, este año escuché las canciones del festival y decidí apostar por Ucrania, por lo pegadiza que era la canción. Quedó segunda. Y este año sigo sin entender de política. La canción que ganó, la de Serbia, tiene la cualidad de ser la única canción que me pone los pelos de punta de todo el festival.

Señores, es muy fácil. En este país no se ha hecho una buena canción desde que terminó la década de los 80. ¿Cómo esperan que ganemos alguna competición de canciones? Tanto "Operación Truño" y tanto "Factor X", y resulta que lo que de verdad nos hacen falta son compositores que hagan canciones buenas.

No nos hacen falta más cantantes que sólo sepan cantar canciones de amor baratas compuestas para satisfacer a un público de adolescentes desatadas que sólo oyen lo que les ponen en los 40 Principales. Necesitamos gente auténtica, que cante lo que les dé la gana, que sean traviesos, que pasen de las modas, y que componga canciones únicas.

La canción que hemos llevado a Eurovisión este año tiene la cualidad de que se te olvida dos días después de escucharla (y soy amable). Es una simple canción del montón. No tiene absolutamente nada que la haga destacar por encima del resto. ¿Habéis pensado alguna vez en cuántas de las canciones que se escuchan a diario por la radio se recordarán de aquí a cinco años?

El día que compongamos una canción que realmente sea única, ya sea porque emocione, porque sea lo más friki, por el motivo que queráis, entonces no habrá politiqueo que valga.

Señores lectores, este año quien tendría que haber ido a Eurovisión es el Koala y su canción del corral. Habríamos roto todos los esquemas.

Pero esto, claro, es sólo mi opinión.

Contra los ladrones

Cierta entidad de gestión de derechos parece que se cree con capacidad para decidir qué vidas arruina y qué vidas deja en paz. La última ha sido demandar a Julio Alonso, de la web de Merodeando, simplemente porque en su día anunció el "googlebombing" contra la SGAE, y ahora su web con dicho anuncio aparece la primera cuando se busca la palabra "ladrones" en Google.

Le reclaman 9000 euros. No sé a vosotros, pero si fuera yo y mi presupuesto, me jodería bastante la vida. Por defender sus intereses no dudan en hundir a quien se interponga en su camino, habiéndose convertido a pulso y sin duda en la sociedad que más odio ha generado hacia sí misma.

Sin embargo, cuando una cadena nacional se mete con ellos, no dicen nada, porque al final todo se reduce a ver quien lo tiene más grande (el bufete de abogados), y claro, sólo amenazan cuando saben que van a ganar por goleada. He aquí la prueba:



Así pues, me uno en la lucha por la defensa de Julio Alonso, publicando esta entrada en mi blog como ya han hecho muchos otros y, de paso, inaugurándolo.

domingo 3 de junio de 2007

Charlie contra el mundo

Este blog es totalmente lo que aparenta: un espacio personal donde podré despotricar contra todo lo que se me antoje. Eso sí, siempre de forma civilizada y sin ofender a nadie. Diciendo las cosas tal y como son o, al menos, como yo veo que son.

Los que me conocen saben que hay ciertos temas que me "pican", que activan mi ímpetu de despotrique, y tranquilamente me pongo a decir todo lo que pienso sobre esos temas, siempre de buen rollo, y los que me rodean normalmente se divierten viéndome soltar mis opiniones.

Así que pensé que ya era hora de hacerlo un poco más público, de forma que mis desvaríos no se queden sencillamente en aquellos que estén conmigo en el momento oportuno. Y los temas sobre los que trataré serán de lo más variado: pueden ser temas que se me ocurran en un momento dado, o temas tradicionales que siempre me han encendido. Lo mismo da.

Espero poder contar con las opiniones de mis lectores. El hecho de que yo despotrique contra algo no quiere decir que yo tenga razón. Muchas veces me equivocaré, y espero poder contar con la sabiduría popular para corregirme. Las veces que tenga razón me contentaré con ser escuchado.

Y ya vale como introducción, o seréis vosotros los que empezaréis a protestar. Que empiece el despotrique...